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Jardín Infantil Miayelen Montessori

Jardín Infantil Miayelen Montessori

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Ángel Guarello 1161, 8900000 San Miguel, Región Metropolitana, Chile
Escuela Guardería Jardín de infancia
8 (165 reseñas)

El jardín infantil Miayelen Montessori se presentó durante años como una alternativa de educación preescolar en la comuna de San Miguel, Región Metropolitana, aplicando los principios de la reconocida metodología Montessori. Su sede principal funcionó en Ángel Guarello 1161 y, junto a otra ubicación en Gaspar Banda, conformaba un proyecto que buscaba ofrecer una educación inicial distinta a la tradicional para niños y niñas en sus primeros años de vida.

El enfoque pedagógico del jardín infantil prometía respetar los ritmos individuales de cada pequeño, fomentando su autonomía, creatividad e independencia a través del uso de material concreto y ambientes preparados. Numerosas familias que pasaron por sus salas destacaron que sus hijos e hijas se mostraron felices, seguros y motivados durante su etapa de educación parvularia. Padres y madres resaltaron el ambiente cálido, acogedor e inclusivo que se respiraba en las dependencias, con espacios tranquilos y adaptados a la filosofía Montessori, lo que permitió a los niños absorber contenidos respetando sus propios tiempos y formas de aprendizaje.

Uno de los aspectos más valorados por las familias fue el proceso de adaptación. A diferencia de muchas instituciones, este jardín infantil ofrecía una transición personalizada y respetuosa para cada niño o niña, lo que resultaba especialmente significativo para madres y padres primerizos que necesitaban contención en esa etapa. Varios apoderados comentaron que, luego de haber probado otros jardines infantiles convencionales con experiencias poco positivas, encontraron en Miayelen un cambio notorio: hijos más seguros, respetuosos con su entorno, autónomos y con habilidades socioemocionales bien desarrolladas. Padres que decidieron probar otros colegios tradicionales durante la pandemia reconocieron públicamente que volvieron rápidamente a este jardín infantil Montessori al notar la diferencia, abriendo nuevamente sus puertas a antiguos alumnos sin inconvenientes.

El equipo de educadoras y técnicos también recibió elogios constantes por parte de las familias. Nombres como Karina, Danae, Francisca, Javiera y la tía Marcela fueron mencionados repetidamente como profesionales comprometidas, amorosas y dedicadas con cada pequeño. La directora Pamela Acuña fue reconocida por su calidad humana y profesionalismo por varias familias que la conocieron a lo largo de los años, destacando su trato cercano con los apoderados y su constante perfeccionamiento en la metodología Montessori. Los testimonios resaltan que el bienestar de los niños se debía en gran medida al esfuerzo diario de estas trabajadoras, quienes se capacitaban continuamente y mantenían un ambiente laboral colaborativo, devolviendo la vocación a quienes se integraban al equipo.

Sin embargo, el jardín infantil Miayelen Montessori también enfrentó serias críticas que cualquier familia interesada debería considerar antes de tomar una decisión. Uno de los puntos más graves señalados por múltiples ex apoderados es el cierre definitivo de sus dos sedes. Según diversos testimonios, la sede de Ángel Guarello fue clausurada, al igual que la de Gaspar Banda, quedando el establecimiento sin operaciones activas en la dirección registrada en Google Maps. Esta situación dejó a numerosas familias sin el servicio educativo que habían contratado y con promesas de devolución de dinero que, según los reclamantes, no se concretaron en los plazos comprometidos, generando un clima de desconfianza entre los ex apoderados.

Además del cierre, varios apoderados denunciaron problemas con los contratos, describiéndolos como engorrosos y redactados de manera poco transparente. Existieron reportes sobre cláusulas que permitían interpretaciones abusivas por parte de la administración, lo que generó conflictos al momento de retiros o cambios de sede. Algunos ex usuarios mencionaron haber recibido amenazas de acciones legales al ejercer sus derechos como consumidores, una situación que dista mucho del ambiente armónico prometido por un jardín infantil.

Otro punto sensible tiene relación con la matrícula y los costos asociados al jardín infantil. Si bien el precio mensual era elevado en comparación con otras instituciones del sector, las familias reportaron que este no incluía materiales ni útiles de aseo, debiendo cancelar esos ítems de forma adicional. Durante el año lectivo, se habrían solicitado contribuciones mediante rifas y donaciones de libros y juguetes, una práctica que levantó dudas entre algunos padres respecto al destino de los fondos y la transparencia financiera del establecimiento. Combinado con la clausura posterior, estas situaciones alimentaron la percepción de una gestión administrativa deficiente y ambiciosa.

En lo pedagógico, también surgieron discrepancias dentro de este jardín infantil Montessori. Mientras muchas familias valoraban la aplicación rigurosa de la filosofía Montessori, otros apoderados y exempleados consideraban que el lugar no se diferenciaba sustancialmente de los establecimientos tradicionales, señalando exceso de tareas y trabajos dirigidos durante la jornada. Hubo reportes de infraestructura insuficiente en ciertos periodos: ausencia de comedor, baños compartidos, alfombras sucias y mobiliario dispar. Tampoco faltaron denuncias de discriminación hacia algunas familias y alumnos, así como relatos de tratos inadecuados desde la dirección hacia el personal, presenciados incluso por los niños dentro de las salas.

La rotación de personal fue otro aspecto recurrente en los testimonios negativos, con cambios de educadoras y técnicos cada pocos meses. Esta inestabilidad, según quienes lo vivieron, afectaba directamente la contención emocional de los pequeños y la continuidad de su proceso educativo. Algunas familias optaron por retirar a sus hijos antes de que el jardín infantil cerrara definitivamente, mientras exempleados describieron un ambiente laboral tenso y con escaso respaldo desde la administración.

Para los padres que busquen información actualizada sobre un jardín infantil Montessori en San Miguel o comunas cercanas, es fundamental verificar directamente la situación operativa del establecimiento mediante su sitio web oficial miayelen.cl o su número de contacto +56 9 9459 6700. Las reseñas más recientes dan cuenta de que las puertas se encontraban cerradas en la dirección registrada en Ángel Guarello 1161, por lo que cualquier familia interesada debe confirmar si el proyecto continúa operativo, en qué condiciones, y revisar con detalle todos los aspectos contractuales antes de formalizar una matrícula.

En síntesis, el jardín infantil Miayelen Montessori dejó una huella importante entre quienes vivieron la experiencia durante sus años de funcionamiento: una propuesta pedagógica valiosa con educadoras reconocidas por su vocación, pero también una historia marcada por conflictos administrativos, cierres abruptos y promesas incumplidas que invitan a la reflexión sobre la importancia de investigar a fondo cualquier establecimiento educacional antes de confiarle lo más valioso: la formación de los hijos.

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