Colegio Liahona – Gran Avenida
AtrásEl Colegio Liahona – Gran Avenida se emplaza en Gran Av. José Miguel Carrera 9598, comuna de El Bosque, Región Metropolitana, y es un establecimiento educacional particular que imparte enseñanza desde el nivel de jardín infantil hasta cuarto medio. Su nombre, vinculado a la brújula mencionada en el Libro de Mormón, revela su identidad confesional ligada a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, lo que se traduce en un proyecto educativo con valores explícitamente cristianos y un sello valórico que se mantiene desde hace décadas, según relatan familias que han tenido a sus hijos estudiando allí desde prekinder hasta la educación media.
El establecimiento funciona en horario continuado de lunes a viernes de 8:00 a 20:00 horas, permaneciendo cerrado los sábados y domingos. Su ubicación sobre la Gran Avenida lo hace accesible para las familias de El Bosque y de comunas cercanas como San Bernardo, Lo Espejo y La Cisterna. Además, dispone de entrada accesible para personas en situación de discapacidad, lo que facilita el ingreso de estudiantes con movilidad reducida. Para consultas, el teléfono de contacto es (2) 2631 9100 y su sitio web oficial es http://www.colegioliahona.cl/.
En lo que respecta a la educación parvularia, apoderados que han transitado por los niveles de kinder en este colegio destacan la preocupación de las educadoras de párvulos y la existencia de un patio separado y especialmente acondicionado para los más pequeños. La educación inicial se orienta al crecimiento integral del niño, con énfasis en valores cristianos, lo que para algunas familias resulta determinante al momento de elegir un colegio preescolar en el sector sur de Santiago. Para padres que priorizan una formación temprana con bases religiosas, este aspecto suele ser un punto a favor.
La oferta de talleres extracurriculares constituye uno de los pilares más valorados del establecimiento. El colegio cuenta con una orquesta estudiantil, academias deportivas y diversos talleres artísticos y culturales, actividades que —según ex apoderados— han sido históricamente el punto más fuerte de la institución. Estas instancias permiten a los alumnos desarrollar habilidades fuera del aula tradicional y han acompañado a varias generaciones de estudiantes a lo largo de los años.
Respecto de la infraestructura, el recinto dispone de patios, salas de clases, casino y espacios comunes, con una estructura amplia sobre la Gran Avenida. Sin embargo, múltiples testimonios dan cuenta de un deterioro preocupante: goteras en techos que filtran agua los días de lluvia, paredes con hoyos, falta de jabón y elementos básicos en los baños, problemas de calefacción durante el invierno y casos de comida en descomposición al interior de casilleros en las salas. También se reporta que el casino no tiene la capacidad suficiente para la matrícula actual, lo que obliga a muchos estudiantes a almorzar en el piso o en condiciones incómodas.
El tema de la alimentación genera opiniones divididas. Mientras algunos apoderados no realizan mayores observaciones, otros critican duramente la calidad del almuerzo, mencionando situaciones en que se sirve comida descongelada y de baja calidad, como lasañas en mal estado, considerando que se trata de un colegio particular con mensualidad al día. Este aspecto resulta particularmente sensible para padres que trabajan y dependen de que sus hijos reciban al menos una comida nutritiva durante la jornada escolar.
Otro punto conflictivo es la restricción de actividades deportivas durante los recreos. Decenas de alumnos coinciden en señalar que no se permite jugar fútbol ni usar pelotas en los recreos, una política que —según los testimonios— afecta especialmente a quienes han invertido en zapatillas deportivas y que buscan un espacio de esparcimiento físico tras las horas de clases. Esta decisión ha generado frustración entre los estudiantes, quienes perciben que el colegio no fomenta la actividad física, sobre todo considerando que existen canchas en el recinto que, según señalan, son únicamente decorativas y no se utilizan.
En materia de convivencia escolar, las experiencias varían notoriamente. Algunas familias describen un buen ambiente y resaltan la labor de docentes comprometidos, particularmente en áreas como lenguaje y psicología, así como en ciertos talleres. Sin embargo, un número considerable de relatos —tanto de estudiantes como de apoderados— describe situaciones de bullying que no habrían sido atendidas de manera oportuna por la dirección, con casos que se habrían prolongado durante años sin una respuesta efectiva del establecimiento.
La inclusión y el respeto a la diversidad también son temas que generan debate. Varios testimonios señalan episodios de discriminación hacia estudiantes transgénero y de la diversidad sexual, así como cuestionamientos a las preferencias musicales o posturas políticas de los alumnos, lo que contrasta con el discurso valórico que el colegio promueve. Para familias con hijos que forman parte del colectivo LGBTIQ+, esta información resulta clave al momento de evaluar el ambiente escolar.
Sobre la transparencia administrativa, algunos apoderados han reportado dificultades para acceder a información clara respecto del proceso de postulación a prekinder y otros niveles, aranceles vigentes, vacantes disponibles y planta docente. La página web entrega información limitada y el contacto directo con la administración no siempre es fluido, lo que ha generado frustración en familias que intentan conocer detalles antes de tomar una decisión.
En cuanto a los costos, referencias recogidas indican que hacia el año 2022 la mensualidad de enseñanza media se situaba en torno a los $78.000 pesos chilenos, cifra que varía según el nivel y el año en curso. Varios apoderados han cuestionado la relación entre el valor pagado y los servicios efectivamente recibidos, considerando el deterioro de infraestructura, las restricciones deportivas y los problemas de convivencia mencionados. Durante la pandemia, además, hubo reclamos por cobros mantenidos pese a la suspensión de clases presenciales.
Para los padres que están evaluando opciones de jardín infantil, kinder o educación inicial en el sector sur de Santiago, el Colegio Liahona – Gran Avenida representa una alternativa con identidad cristiana definida, oferta de talleres extracurriculares y un proyecto educativo de largo plazo. No obstante, es altamente recomendable visitar personalmente el establecimiento, solicitar información detallada sobre matrícula, aranceles actuales, protocolos de convivencia escolar y mecanismos de apoyo frente a situaciones de acoso antes de decidir.
También conviene tener presente que se trata de un colegio con orientación religiosa específica —vinculada a los principios de los Santos de los Últimos Días— por lo que familias con valores o expectativas diferentes pueden encontrar desencuentros. El diálogo directo con el equipo directivo, la observación de las dependencias y el contacto con otros apoderados actuales son pasos fundamentales para evaluar si esta institución se ajusta al proyecto educativo que cada familia busca para sus hijos en su paso por el jardín infantil y los niveles escolares siguientes.