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Jardín Infantil Crayones

Jardín Infantil Crayones

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Av. Hacienda Macul 5407, Peñalolén, Región Metropolitana, Chile
Escuela Jardín de infancia
9.6 (75 reseñas)

El jardín infantil Crayones se ubica en Av. Hacienda Macul 5407, pleno sector de Peñalolén, en la Región Metropolitana de Santiago. Funciona como una alternativa privada de educación parvularia que recibe a niños y niñas desde una edad muy temprana, con un horario de atención de lunes a viernes de 8:00 a 18:00 horas, permaneciendo cerrado durante sábados y domingos. Su teléfono de contacto es el +56 9 9864 4238 y dispone de un sitio web oficial en www.jardincrayones.cl, donde las familias pueden acceder a información detallada del proyecto educativo.

Uno de los primeros aspectos que resaltan las familias al hablar de este jardín infantil en Peñalolén es la conformación de su equipo pedagógico. El centro cuenta con tres educadoras por sala, una proporción bastante superior a la media del sector, lo que permite una atención mucho más personalizada. La directora, identificada en distintas reseñas como Ximena, es descrita como una figura cercana, con un carisma particular y una presencia constante en la dinámica diaria del establecimiento. Varios apoderados mencionan a las tías Claudia, Geovanna, Jasmine, Nelly y Caro como profesionales que entregan un trato cariñoso y respetuoso hacia los niños.

En cuanto a infraestructura, quienes han visitado las dependencias del jardín infantil Crayones describen salas iluminadas, baños impecables y un patio amplio y cómodo donde los niños pueden jugar con libertad. La entrada del recinto cuenta con acceso habilitado para personas con movilidad reducida, lo que representa un punto a favor para familias con integrantes en silla de ruedas o con coches de bebé de gran tamaño. La limpieza y el orden del lugar son aspectos que aparecen repetidamente en las experiencias positivas de los padres.

La comunicación entre el jardín infantil y las familias constituye otro pilar destacado. A través de una aplicación móvil, los apoderados reciben reportes diarios sobre las actividades realizadas, la alimentación de los niños, los momentos de descanso y cualquier situación relevante que ocurra durante la jornada. Esta transparencia genera tranquilidad en los padres, especialmente en aquellos que trabajan jornadas completas y no pueden estar físicamente presentes durante el día. Además, la directora suele responder consultas y dudas con paciencia y amabilidad, según comentan varias madres en sus testimonios.

El proceso de adaptación es uno de los momentos más sensibles para cualquier familia que ingresa por primera vez a una sala cuna o jardín infantil, y en este establecimiento parece estar especialmente bien abordado. Varios relatos mencionan que durante los primeros días se permite a los padres acompañar a sus hijos dentro de las salas, facilitando una transición más amable. Algunas familias han destacado que sus pequeños dejaron de llorar al tercer día, mientras que otros recalcan que incluso tras experiencias negativas en otros recados, el recibimiento en Crayones fue cálido y espontáneo, haciendo que los niños se sintieran rápidamente parte del grupo.

Las actividades que ofrece el jardín infantil particular cubren distintas áreas del desarrollo infantil. Se realizan talleres lúdicos, instancias de expresión corporal, música, psicomotricidad y celebraciones de fechas importantes como el Día de la Independencia o las fiestas de fin de año, instancias donde los padres pueden participar activamente. Durante el periodo estival, además, funciona una escuela de verano que permite a antiguos alumnos mantener el vínculo con el establecimiento y a nuevos incorporarse durante el mes de enero. Algunas familias con hijos que requieren atenciones especiales han señalado que tanto la dirección como el equipo docente mostraron una preocupación genuina por acompañarlos en sus procesos individuales.

Un aspecto singular que varios padres rescatan es la experiencia del jardín infantil Crayones durante la pandemia. Cuando los recintos cerraron sus puertas presenciales, el equipo mantuvo un vínculo activo con las familias mediante el envío semanal de actividades: sobres con materiales como pegamento, colores, papeles y tapas, junto con reseñas y evaluaciones de cada tarea. Las tías grababan canciones con guitarra, narraban cuentos a través de videos y organizaron webinars con profesionales especializados para resolver las inquietudes de los apoderados. Esta continuidad fue especialmente valorada por familias que transitaban por su primer acercamiento a la educación parvularia.

El desarrollo integral que logran los niños es otra variable recurrente en los comentarios. Padres que han tenido a sus tres hijos en el establecimiento cuentan que, al momento de egresar, los pequeños estaban adecuadamente preparados para enfrentar el colegio infantil y los primeros años de enseñanza básica. El avance en el lenguaje, la motricidad y la sociabilidad son aspectos que las familias observan con satisfacción tras meses de permanencia. El vínculo afectivo que se genera es tan fuerte que algunos pequeños, al egresar, continúan extrañando a sus tías y compañeros, regresando en verano o visitando el lugar con nostalgia.

Sin embargo, no todo es positivo en las experiencias recogidas. Existe una reseña particularmente crítica, con una calificación de una estrella, donde una familia describe una experiencia difícil tras cambios de personal que habrían afectado la calidad pedagógica del equipo. Esta apoderada relata situaciones puntuales como ropa empapada al retiro de su hijo, llantos prolongados al momento de la salida y un vocabulario inadecuado que, según su percepción, no formaba parte del lenguaje enseñado en su hogar. También menciona haberse enterado de otros casos donde supuestamente había gritos o golpes en las manos. La respuesta oficial del establecimiento señala que, tras revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad, no se constataron agresiones, aunque sí se implementaron mejoras en los protocolos de comunicación con los apoderados.

Otro punto que puede generar dudas en familias con bebés muy pequeños es el criterio de ingreso. Una reseña de tres estrellas menciona que el jardín infantil en Santiago recibe únicamente a bebés que ya caminen, a partir de aproximadamente un año y cuatro meses, lo que deja fuera a niños más pequeños que aún no han alcanzado esa etapa motora. Para familias que necesitan una sala cuna tradicional con lactantes, esta política implica buscar otras alternativas en el sector.

Para quienes estén evaluando opciones de guardería o prekinder en la zona oriente de Santiago, el jardín infantil Crayones se presenta como un proyecto consolidado, con una trayectoria visible en Google que incluye testimonios de familias que han pasado por sus aulas durante casi una década. La valoración general del público lo posiciona como uno de los centros mejor evaluados de Peñalolén. Aun así, es recomendable que cada familia visite el lugar, converse directamente con la dirección, observe las dinámicas del día a día y resuelva todas sus dudas antes de tomar una decisión. El teléfono +56 9 9864 4238 y el sitio web son los canales habilitados para coordinar una visita y conocer de primera mano el proyecto educativo, los valores, la malla curricular y los servicios adicionales que ofrece este jardín infantil particular en pleno corazón de la comuna de Peñalolén.

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